La abeja solitaria
En un inmenso bosque vivía una solitaria abeja. Es raro ver una abeja sola, pues siempre van juntas formando inmensos enjambres, pero esta abejita se había extraviado mientras contemplaba algunas flores y por tal razón volaba sola por la inmensidad del bosque.
La pobre abejita se sentía sola e insignificante, mientras revoloteaba. Una tarde unos exploradores llegaron al bosque y mientras conversaban no se percataron que la curiosa abejita los escuchaba. Fue allí donde se dio cuenta que la miel que ellas producían además de servir de alimento tenían efectos curativos, y eso la hizo sentirse importante.
Así que tomó fuerzas para volar a remotos lugares hasta que por fin logró unirse a su enjambre, y alegremente les contó todo lo que había escuchado, dando ánimos a sus compañeras a seguir produciendo miel para beneficio de la humanidad, ya que eso sin duda alguna las hacía sentirse útiles sobre la faz de la tierra. Y así lo han hecho desde entonces.
Autor: Alejandro J. Díaz Valero
22/12/2011
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