De ferrocarril a vagón
Un hombre fumador empedernido
Dañaba seriamente sus pulmones
Y de tanto humo que había absorbido
Había dejado de cumplir ya sus funciones,
Su respiración fallaba en ocasiones
Y constantemente tenía tos seca;
Y unas uñas amarillentas
Opacas ya de tanta nicotina
Que igual carcomió de manera lenta
El esmalte de su dentadura blanquecina,
Que años atrás lucía radiante
Mostrando su alegre brillo
Y ahora a consecuencia del cigarrillo
Ya su sonrisa no es elegante.
El fumador era un ferrocarril en avance
Que dejaba tras de sí negra humazón,
Ahora es sólo un triste vagón
Que llora y sufre su percance.
Autor: Alejandro J. Díaz Valero
29/04/2010
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