Aquel Hombre
Así como el vaivén de la vida,
Cómo el alcatraz que sale de la playa,
Se levanta aquel hombre con humedecidas alas
Sin perder el rumbo y sin irse a la deriva
Porque su alma sale impelida,
Como motor de gran propulsión
Empujado por la chispa de su corazón,
Que sale con insospechada fuerza,
Con la que su fe crece y se alimenta
Convirtiendo el llanto en alegre canción.
Su alma pertenece a tantos lugares,
Su vida está llena de tantos remiendos
Que cada minuto que está viviendo
Son gotas de agua que llenan mares.
Con dulzura esconde sus pesares
Porque es protagonista de la alegría,
Semeja a los listones de la férrea vía
Que inmóviles soportan el peso del tren,
Para que el mundo siga en su vaivén
Usando sus rieles como guía.
Autor: Alejandro J. Díaz Valero
04/12/2009
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