ir a página principal  
 

 

<< Ir a cuentos

Volver a metáforas >>

 

Con los ojos

 

 

 

   Soy la sombra de la duda, la chispa del ingenio, aquella esperanza que nunca se deja perder. Dependiendo de mi vestimenta, actuaré de una u otra manera, y me gusta este trabajo, pues aunque no esté remunerado, sí me queda un buen sabor de boca, un gustillo por cada acción realizada.
  
   ¿Quién conoce verdaderamente mi apariencia y el lugar de mi residencia?: ¡Nadie! Soy la más errática de todas y todos los vagabundos y, sin embargo, puedo abarcar muchas partes a la vez y casi tener el cielo a mis pies. A todos les dedico un ratito de mi tiempo… todo ser vivo verá cómo le ayudo o, simplemente, le hago la zancadilla en su camino.
  
   Soy así de voluble, muy poco previsible y nada impresionable. Me oiréis venir con el viento, como una hoja llegada una tarde de otoño; tal vez caiga con los mágicos copos de la fría nieve en invierno; quizá burbujee en el rocío dejado por la fina lluvia de abril o tal vez me ponga mis mejores galas en verano.
  
   Estoy lejos, pero a la vez tan cerca de ti… No sé cómo expresarme, pues las palabras no se hicieron para mí, ni encuentro expresión en los hechos. Sólo sé que perdiéndome es cuando más a gusto y relajados os dejo a todos. Siempre estoy en la distancia o en la más absoluta cercanía. Y, entre dos personas, provoco la explosión de los sentidos, dando buenos o malos indicios; pero nunca dejo a nadie indiferente si se sabe ver en mis ojos el reflejo de los tuyos.

  
   Ahora, vas poco a poco entendiendo, y ya sabes que soy la mirada.

 

 

J. Francisco Mielgo
www.dibucuentos.com

    Escribir al autor  

Volver a metáforas >>

 

Creative Commons License